Qué hay detrás de la "estupidez fundamentalista" de Bush

Por escaner-cultural - 2 de Marzo, 2006, 9:09, Categoría: General

 
 
Por: Manuel Freitas
Fuente: Web El Ciruja

¿Idiota bélico o pieza de un sistema?

La relación entre las guerras y los negocios capitalistas de la conquista, y los intereses estratégicos que subyacen detrás de la ocupación militar de Irak.


Hay un modismo común, extendido principalmente entre los intelectuales de la "nueva izquierda", de llamarlo "idiota" , "estúpido", o "fundamentalista" a Bush sin indagar ni analizar demasiado en las raíces formativas estructurales del "fenómeno Bush".

En este universo calificativo, el Bush "nazi", el Bush "genocida", el Bush "estúpido", se impone sobre cualquier análisis del poder norteamericano donde lo económico, lo militar y lo político se interaccionan dentro de un mismo objetivo: la conquista militar de mercados y de recursos estratégicos vitales para la supervivencia del sistema capitalista estadounidense.

Más allá de que sea estúpido, idiota o genocida, detrás de Bush subsiste un sistema de intereses complejos cuya dinámica define las políticas militaristas que ejecutan el presidente norteamericano y su camarilla de halcones, de las cuales se benefician las grandes corporaciones con sede en Wall Street y el complejo militar industrial estadounidense.

Cuando "demonizamos" a Bush, cuando personalizamos en su figura todas las atrocidades del Imperio, estamos perdiendo de vista al sistema interactivo de poder del cual (al igual que todos los presidentes norteamericanos) el actual mandatario es un administrador y ejecutor eventual de políticas de conquista militar que trascienden la psicología o la capacidad mental de Bush.

Por otra parte, estadísticamente, las políticas de saqueo y de invasión militar se diseñaron y fueron ejecutadas durante todos los turnos presidenciales norteamericanos (republicanos o demócrtas), incluido el del demócrata Clinton, a quien nadie llamó "nazi", "estúpido" o "discapacitado mental" después de haber destruido Yugoslavia con 62.000 misiles o de haber asesinado a miles de iraquíes en los primeros bombardeos "preventivos" contra Irak.

 

Los negocios de la guerra

Una nota escrita por Alberto Piris en Estrella Digital de España, resalta una teoría de Mark LeVine, profesor auxiliar de Historia en la Universidad de California y autor de varios libros sobre política internacional.

En la página Web del Nation Institute LeVine escribe un provocador artículo titulado "Whose Chaos Is This Anyway?", que podría traducirse como: "Así pues, ¿de quién es este caos?".

La teoría sugiere que detrás del telón de la violencia, los combates y los atentados en Irak, las empresas transnacionales abocadas a la "reconstrucción de Irak" obtienen descomunales ganancias participando de los negociados posibilitados por la conquista militar.

Así, por ejemplo, el San Francisco Chronicle anunciaba que la multinacional Bechtel había alcanzado en el 2003 una cifra récord de beneficios, tras tres años de pérdidas continuas, gracias a los contratos para la reconstrucción iraquí. De esta manera, el caos en Irak puede crear problemas empresariales pero también ofrecer oportunidades sin parangón, dice LeVine

Después de esta conclusión que resume el problema, LeVine se pregunta si lo que está ocurriendo en Irak -el caos y la "inseguridad- se debe sólo a la "incompetencia" de la administración Bush o si ese caos es ventajoso para algunos, que, en vista de ello, tienden a planificarlo y patrocinarlo.

Para LeVine, el caos (utilizado en esencia para los negocios transnacionales) se articula en tres círculos.

El primero de ellos está formado por Bush y algunos de sus más altos colaboradores civiles y militares, a los que se atribuyen los principales errores de planificación y la equivocada percepción de varios factores (políticos, humanos, culturales y religiosos) del país a ocupar, de todo lo cual vienen tratando extensamente los medios de comunicación -incluyendo algunos libros denunciadores recientemente publicados en EEUU-, donde se juzgan los distintos niveles de la "incompetencia gubernamental".

Pero hay otros dos círculos a los que es más difícil atribuir incompetencia: los ideólogos de extrema derecha de la Casa Blanca y del Pentágono y las poderosas corporaciones asociadas a éste.

Para LeVine, ambos círculos están personificados y coinciden en el vicepresidente Cheney, antiguo secretario de Defensa y ex director general de Halliburton, apoyado por otros altos funcionarios que nunca creyeron que la ocupación de Irak sería un paseo militar y no les importaban las dificultades en tanto que sirvieran para reconfigurar el mapa político de la zona.

Pero es en el tercer círculo donde la violencia, el caos de la ocupación, la guerra y la falta de leyes conviven con la esencia del libre mercado, señala LeVine.

El pensador afirma que el principal motivo de la invasión son los más de 100.000 millones de dólares que EEUU habrá invertido en Irak a fines del 2005 -de los que no se puede saber qué parte irá a manos de Halliburton o Bechtel y no a los iraquíes-, unidos al fraude, los sobornos y el despilfarro (incluidos ya en los contratos como "cláusulas especiales"), sumados a los más de 250.000 millones de dólares en gastos militares.

Para LeVine, todo esto prueba que el caos está, en gran parte, planificado y patrocinado por intereses económicos que trascienden a la administración política de turno en EEUU.

Los intereses subyacentes de la conquista militar

En realidad lo expresado por Le Vine no es nada nuevo, aunque revista el valor de la actualización del problema en un medio de comunicación masiva.

Autores como James Petras y Heinz Dieterich, entre otros, vienen alertado concretamente sobre la íntima relación de las doctrinas expansionistas militares de EEUU y los intereses económicos de las transnacionales y los bancos imperialistas que se mueven tanto en la órbita de Wall Street como en el Complejo Militar Industrial estadounidense, y que extraen su principal tasa de ganancias de la venta de armas, el petróleo, y la financiación de los mega proyectos de "reconstrucción" de los países conquistados.

Con el Plan Colombia, con los gobiernos "neoliberales" o con las administraciones "progresistas-dependientes" de los Lula o los Kirchner en el Cono Sur, con la cooptación de los gobiernos de las ex Repúblicas soviéticas en Europa del Este, con la ocupación militar de Irak y Afganistán, el objetivo siempre es el mismo: apoderamiento de los recursos naturales, explotación de mercados y de obra de mano barata, y regionalización estratégica del control militar sobre los territorios dominados.

Y está claro -para el que investiga sin anteojeras ideológicas- que detrás del "Bush idiota" se encuentra el lobby judío -la logia que controla administrativamente a Bush y a la Casa Blanca- en el cual se corporizan los intereses económicos del llamado "poder real" del capitalismo norteamericano entrelazado en el "Consenso de Washington", y unido por infinidad de "vasos comunicantes" con el resto del capitalismo internacional, con personajes, corporaciones, medios de comunicación, sociedades secretas, que se sitúan detrás del presidente de turno y de sus asesores en Washington.

Y hay algunos que arriesgan teorías y verificaciones aún más abarcativas y espeluznantes de la relación entre las guerras imperialistas y los "negocios" capitalistas, como es el caso del pensador argentino Adrian Salbuchi quien describe la conjunción del capitalismo norteamericano con el del resto del planeta, dentro de un cerebro del mundo que traza las líneas motrices de las conquistas militares y el apoderamiento de los mercados por todo el planeta.

Para un buen observador -con sentido común y metodología estadística- el supuesto "fundamentalismo religioso" de Bush no es nada más que el argumento banal detrás del cual se esconde la verdadera fuerza motriz de las invasiones de conquista y ocupación militar como en Irak: el control geopolítico-militar-estratégico y los proyectos de acumulación y expansión capitalista, tanto en Latinoamérica, Africa, Asia, Medio Oriente, o en cualquier región del planeta donde existan recursos y mercados apetecibles de los cuales apoderarse.

En las espaldas de W. Bush, en la Casa Blanca, se encuentran los estrategas y articuladores, administrativos y militares, de los intereses operativos y concretos de los bancos, corporaciones transnacionales (tecnológicas, comerciales, industriales o de servicios), petroleras y armamentistas, que sacan la gran tajada capitalista por medio de las guerras de ocupación o del control de "gobiernos democráticos" diseminados por todo el planeta.

En los extramuros del "Bush idiota y fundamentalista" habitan los Cheney, los Rumsfeld, los Wolfowitz, los Feith, y el propio padre de W, George Bush, el ex presidente estadounidense y experto de la CIA a quien los especialistas sindican como el verdadero "presidente en las sombras de EEUU".

Esa logia de raíz sionista judeo-norteamericana es la controladora y diseñadora de los exabruptos criminales "contraterroristas" de W. Bush, los que -como afirma LeVine- construyen el "caos", las guerras y las violencias detrás de las cuales se esconden los monumentales negocios de la "reconstrucción" de los países arrasados por los misiles y las "bombas inteligentes".

Son los ejecutores de "turno" -y también los beneficiarios económicos- de los proyectos de expansión y acumulación de los insaciables pulpos capitalistas que llegan detrás de los aviones de combate, tanques, marines y helicópteros artillados a disfrutar del botín de guerra de los países conquistados.

Y está claro que esos poderes reales van a subsistir más allá de Bush, con Kerry, con Homero Simpson o con la Mona Chita ocupando transitoriamente el sillón de la Casa Blanca.

Los "Bush idiota", con diferentes nombres y apellidos, demócratas o republicanos, se clonarán periódicamente en el sillón de la Casa Blanca mientras el Imperio norteamericano siga hegemonizando las riendas del capitalismo unipolar.

Pero, y como todo en el mundo de la materia y de la historia nace, se transforma y muere, falta saber si el Imperio norteamericano será derrotado por la voluntad y la organización de una nueva fuerza revolucionaria emergente, o caerá por la dinámica de sus propias contradicciones internas.

La polarización creciente de la sociedad y del poder estadounidense, las salvajes luchas por la hegemonía política y el control de los negocios entre su clase dirigente, parecen acentuar las contradicciones internas de un Imperio que se ha quedado sin enemigos estratégicos desde el punto de vista militar.

En este contexto histórico, una implosión desintegradora y suicida que termine con las bases de unidad política y social de EEUU desde adentro, no sería descartable como hipótesis.

Roma cayó por el asedio de los bárbaros, pero el elemento desencadenante fue motorizado por sus contradicciones internas y las guerras fraticidas por el poder desatadas por sus clases dirigentes en la decadencia del Imperio.

Algo parecido con lo que está pasando en el EEUU del "Bush idiota".

Sólo que al Imperio estadounidense no lo rodean los bárbaros de la antigüedad, sino tres mil millones de hambrientos diseminados por los cuatro puntos cardinales del planeta.

Y ahí está Irak, el más formidable detonador de polarización y luchas internas que se cierne como una bomba nuclear a punto de estallar sobre la sociedad y el establishment de poder norteamericano.

Mirándola bien, la teoría de la implosión interna es perfectamente viable en el Imperio estadounidense del "Bush idiota" manejado a control remoto por las corporaciones capitalistas transnacionales

 
Manuel Freitas
30/05/05

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